jueves 29 de enero de 2009

Luis Piedrahita

La caja de bombones

Yo quiero hablar acerca de algo que todos sabemos que existe pero que nadie conoce lo suficiente: las cajas de bombones. Sabemos que existen, las hemos visto... pero ¿Cuantas llegamos a abrir? Son como el cuerpo humano: Solo las abrimos si es estrictamente necesario.

No las abrimos porque son un regalo. Ni aunque nuestros hijos estuvieran aullando de hambre."Cariño, ya no queda carne de perro en la nevera, y los niños pasan mas tiempo desmayados que conscientes... ¿no crees que ha llegado la hora abrir la caja de bombones?" ¿Que le vas a decir? ¿que si­?, ¿y si mañana tuvieras que hacer un regalo...?

Son un regalo reciclable. Segun nos llega la escondemos en un armario... ademas no es necesario abrirla, hemos desarrollado el oido a tales niveles que simplemente con agitarla ya decimos, bombones, al armario; Y alli­ se quedan hasta que seamos nosotros los que tenemos que hacer un regalo.

Las cajas de bombones ni se crean ni se destruyen, se reciclan.

Cuando nos la dan fingimos mucha ilusion. Como si se tratara de algo que nos hace falta, como unos guantes, una caja de herramientas... un marcapasos.

Bombones... ¿Quien te lo ha dicho?,... ademas a esta yo ya le habi­a echado el ojo, ... menos mal que me la regalas porque tenia pensado comprarme esta mismita; Pero en realidad estas pensando: "esta se la coloco a mi hermana por su cumpleaños"

Las cosas cambian si el regalador esta presente. En ese caso estas atrapado, hay que abrir la caja por pelotas.

Empieza el ritual: Lo primero es quitarle el papel con todo el cuidado del mundo"me tengo que comer los bombones por pelotas, pero al menos el papel lo aprovecho".

Al comerlos se nota que somos novatos, nos los comemos con miedo. No en plan: ¡hala, pa dentro!, No, no. Le damos un mordisquito... analizamos su seccion.... No sabemos con que nos vamos a encontrar.

Es como la ruleta rusa. Todos los bombones son aparentemente iguales, pero te puede tocar el delicioso praliné, como la temida naranja amarga confitada.

¿Que retorcida mente sin escrupulos puede inventar ese sabor?!, naranja pase. ¿Pero amarga y confitada? Pero si la fruta confitada es lo que sobra de todas las cestas de navidad... ¿Por que nos empeñamos en meterla dentro de los bombones?

Eso se solucionari­a si se les marcara de un modo especial. Como se hace con los de licor.

Nadie se la juega con uno que este envuelto en papel rosado, o en celofan rojo. Ya sabes con que te vas a encontrar... con el li­quido pegajoso y con la cereza seca. Nadie se los come y todos en paz.

Si sois pobres, como yo, lo mas parecido a una caja de bombones que vais a ver en vuestras vidas es la caja de Surtido Cuetara. La caja de galletas surtidas es como la caja de bombones de las clases proletarias.

Y la curiosidad es que, en las galletas surtidas, lo primero que desaparece son esas que estan envueltas en papelillo de color. Todo lo contrario que en las cajas de bombones.

Ahh..., deliciosas, chocolateadas y abarquilladas galletas. ¿Como pueden estar en la misma caja que una galleta de arena!?... La habeis visto, ¿verdad? Una galleta que si la miras, parece arena. Luego la coges y tiene tacto de arena, La muerdes y dices ¡Coño, esto es arena!.

Cumplen las mismas funciones, se regalan, se llevan a meriendas... y solo se sacan en ocasiones especiales. Por muy mal que vayan las cosas. "Cariño, los niños han empezado a comerse a su hermanos muertos. ¿No crees que deberi­amos abrir ya el surtido cuetara?"

¿Que le vas a decir? ¿Que si? ¿Y si mañana tuvieras visita,que?

La visita se va y los niños solo tienen acceso a las galletas de arena o las de arcilla, pero en su mente hay una meta muy clara: el piso de abajo. Si­, todos sabemos que hay unas normas: no se pasa al piso de abajo hasta que no haya desaparecido la ultima galleta de arena. Pero los niños tienen sus propias consignas: Muerte a las galletas de arena, el barquillo para el que lo trabaja.

El hombre tiene esa extraña mani­a de sacar lo bueno solo para las visitas. La Coca-cola, la vajilla buena, las galletas danesas, los cacahuetes bañados con miel y ligeramente salados. ¿No es un poco absurdo?.

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